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LA TORMENTA PERFECTA DEL SECTOR ELECTRICO- UNA EXPLICACIÓN SENCILLA

Mucho se ha escrito sobre el problema que atraviesa el sector eléctrico, y si el país entrará en un racionamiento derivado del fenómeno del Niño por el que atraviesa el país; propios y extraños, connotados columnistas de todo corte, hacen juicios y ubican la causa de la situación, sin entender ni siquiera el problema y mucho menos la solución propuesta por el Gobierno; las personas que desprevenidas leen la prensa, como mi Madre, repiten los pronósticos hechos por estos “expertos”, que juzgan después de que el partido se jugó, contribuyendo a enredar más lo que de por si es muy difícil de entender.

Este documento busca explicar de la forma más sencilla y objetiva posible, tanto el problema como la solución planteada, advirtiendo que no trabajo para Gobierno ni para ninguna de sus entidades, pertenezco al sector privado y tampoco soy asesor de ninguna de las empresa que hoy se encuentra al borde de la quiebra por culpa de la situación.

Como bien dice el columnista Mauricio Vargas (ver columna), del apagón de 1991 se aprendieron lecciones importantes, como que la energía más cara es la que no se tiene, y que es preferible pagar más por mantener el servicio, que asumir los 20 Billones que nos costó el racionamiento de 1991; nos aseguramos de crear unas instituciones encargadas de que eso no pasara nuevamente, y a decir verdad, si se mira la historia desde 1991, esa receta ha sido exitosa, ya que hemos superado más de 4 fenómenos de El Niño, y contrario a lo que ocurrió en Brasil, Ecuador y Venezuela, (ver noticia aqui) el país no se ha apagado.

Esto se logró a partir de una figura, que inicialmente fue denominada el Cargo por Capacidad, y que luego fue rediseñada al Cargo por Confiabilidad, la cual ha sido exitosas al momento de atraer nuevas inversiones para la construcción de embalses como El Quimbo, Hidrosogamoso y otros, para poder tener la energía que el crecimiento del país va requiriendo.

También ha sido exitosa para mantener a las empresas existentes en plena capacidad de aportar a la solución, y en ese sentido, parte de esos recursos, que están metidos en la tarifa, ha sido destinado para todos aquellos que están en capacidad de aportar energía, cuando se presenten fenómenos como el del Niño; para los generadores existentes, que son fundamentalmente hidráulicos y térmicos, el Cargo por Confiabilidad les implica una remuneración, que busca que estos estén disponibles para cuando el país los requiera.

¿Por qué es importante remunerar estos agentes?

Generacion HidráulicaPrincipalmente porque los periodos de lluvia en nuestro país, por estar en el trópico, son más abundantes que los periodos de hidrología crítica, como los del Niño, y en estricto sentido, el país puede abastecerse de los generadores hidráulicos siempre y cuando el régimen de lluvias se mantenga; los generadores térmicos por su parte, durante los periodos de lluvia (que pueden ser entre 3 y 5 años) no tienen posibilidad de generar para vender energía, pero el país aun así los requiere, precisamente cuando vengan este tipo de eventos.

Las empresas térmicas entonces, tienen que mantener sus máquinas en óptimas condiciones (como en efecto lo están ya que anualmente tienen que hacer pruebas de esfuerzo), durante los periodos donde el país no las necesita; esto implica hacer mantenimientos, pagar personal, y todo lo que se requiera para cuando se les diga que prendan las máquinas; contrario a lo que señala el comentarista Aurelio Suarez de Blu Radio, quien con datos parciales y sin información, afirmó de manera irresponsable que las máquinas no estaban listas, y que por consiguiente, tampoco se había invertido en su disponibilidad.

Si estos agentes no existieran, o no mantuvieran sus máquinas, simplemente entraríamos en racionamiento cada vez que hubiera un fenómeno del Niño como el que estamos atravesando.

termovalleEn ese sentido, no es como ciertos periodistas han mal informado (Arismendi, Morales, Sanchez y Dávila), que se ha malgastado la plata, o que se ha sido objeto de un robo. Por el contrario, la prueba está ahí, en los 4 fenómenos de El Niño superados, sin que el usuario ni siquiera lo notara.

¿Qué fue entonces lo que salió mal?

Lo que salió mal es que los agentes térmicos, asumieron válidamente que con los ingresos recibidos por el Cargo por Confiabilidad, podían mantener sus máquinas y equipos funcionales, y con la venta de energía podían recuperar la mayor parte de los costos variables en los que incurrían, es decir, pagar el diésel y demás combustibles líquidos que utilizaran, a través de la venta de energía; en otras palabras, que el precio al cual podían vender la energía, en estos periodos de hidrología critica, serían suficientes o muy cercanos para cubrir sus costos.

Ese supuesto no se dio, fundamentalmente porque la fórmula que determinaba el precio al cual debían vender la energía no contaba con variables como la bajada del precio del petróleo, el diferencial del precio entre el combustible internacional y el precio interno y la devaluación súbita del peso; según cálculos presentados por reconocidos expertos, el diferencial podía ser igual o mayor al 60%, es decir, por cada Kilovatio generado, los agentes solo recuperan el 40% de los costos, y aún así generaron hasta que en efecto, se les acabo literalmente la gasolina.

Ahora bien, si esos agentes que hoy en día generan con combustibles líquidos, pudieran generar con gas, no habría realmente un problema; lo que pasa es que no hay gas, y no hay gas porque el país no ha estado en capacidad de reponer sus reservas a. la misma velocidad que las viene gastando, y porque las pocas fuentes alternativas que hay, requieren ser conectadas a los gasoductos principales, para lo cual se requieren licencias ambientales, acuerdos con la comunidad, etc, que se están tomando más tiempo que la construcción misma.

¿Entonces si ocurrió un error?

Si ocurrió un error grave en el cálculo de la fórmula, pero en favor del usuario; en efecto si la CREG hubiera revisado la fórmula a tiempo, el valor que el usuario hubiera tenido que pagar, sería mucho mayor que el que actualmente paga, incluyendo el ajuste del Gobierno; cálculos preliminares implicarían que en vez de pagar $7 pesos más, debería pagar del orden de los $18, ya que el ajuste que hizo el Gobierno, solo se dio para aquellos agentes que generaban con combustibles líquidos, y no para el resto de los generadores, que hubiera sido lo correcto.

Esto implica que al usuario no le están metiendo la mano al bolsillo, como de manera apresurada lo han repetido como loros sin fundamento algunos periodistas, sino que por el contrario, le pidieron que devolviera una parte del dinero que en realidad no era suya.

¿Habrá o no racionamiento en el 2016?

Ilustres columnistas como Mauricio Vargas, citan fuentes anónimas en el Palacio de Nariño, donde según el periodista, se dice que en Marzo vamos a tener que entrar en un racionamiento; la verdad, Mauricio Vargas haría bien pidiéndole a esa misma fuente el número del Baloto para ese mismo mes, para ver si se puede dedicar a escribir libros tan buenos como el último, donde describe una etapa de nuestra independencia

El racionamiento va a depender de muchas variables, como la entrada en operación de los gasoductos que en la actualidad construye Promigas para permitir la entrada de nuevas fuentes de suministro de gas, la llegada del gas de Venezuela, la entrada de otras fuentes de suministro como por ejemplo Gibraltar, que el régimen de lluvias de esta época mejore un poco, y sobre todo, que todos los colombianos ahorremos agua y energía.

En un escenario donde estas variables funcionen, podemos pasar sin problemas el periodo de El Niño, porque existe suficiente capacidad de generación para atender la demanda; en otras palabras, el problema no es de capacidad, sino estrictamente financiero.

¿Cuáles eran las alternativas que tenía el Gobierno?

Las alternativas eran muchas, pero todas se centran en dos; o se hacía algo para que en efecto no gastáramos más agua de la necesaria en la generación de energía, y por tanto se daba una solución a los generadores térmicos, y se asumía valientemente el costo político de este tipo de decisión, como lo hizo el Ministro Tomás Gonzalez, o se asumía un racionamiento, que implicaba que el país asumiera las pérdidas que este tipo de situación genera.

La salida del Gobierno para salvar la crisis fue la correcta, y contrario a lo que señalan los muy ilustrados periodistas, debería ser apoyada, fundamentalmente porque, se insiste, la alternativa era el racionamiento.

Ahora bien ¿Qué podemos hacer para que esto no vuelva a ocurrir?

En realidad, todo esto es una tormenta perfecta, pero alimentada por razones diferentes a aquellas que la gente y la prensa normalmente cree.

Uno de los aspectos que más ha contribuido a la crisis, es la posición de la comunidad hacia los servicios públicos; hace 20 años, cuando en la finca que mi Padre tenía en la Vega, Cundinamarca, a la que fuimos durante por lo menos 8 años, le fueron a poner electricidad, todo los vecinos colaboraban, cedían de manera gratuita la servidumbre respectiva, y en general se percibía la llegada de la energía como un mayor progreso.

Hoy en día, extender redes eléctricas, construir hidroeléctricas, extender gasoductos, o cualquier otra actividad de servicio público y por lo tanto, de interés general, es tan o más difícil que construir un oleoducto para transportar petróleo o cualquier otra infraestructura de uso particular, principalmente por los enredados trámites ambientales, y los complejos acuerdos y tratos con las comunidades.

Los permisos ambientales son largos, engorrosos, y éstos están encareciendo los proyectos, porque las personas que lo conceden, no piensan en el costo de la infraestructura y por lo mismo como se podría reducir la tarifa, sino por donde creen estos funcionarios, con base en un escritorio en Bogotá, que la infraestructura tendría los menores impactos en el medio ambiente.

No consideran por ejemplo, que el gas natural o la energía eléctrica, son combustibles limpios, que contribuyen a conservar el medio ambiente, no solo porque su contaminación es mínima sino nula, sino porque llevan progreso a la gente que normalmente cubre sus necesidades con leña, lo que significa deforestación.

Creo que también hay que repensar el tema de los acuerdos con las comunidades, de manera que estos dejen de ser instrumentos de chantaje como lo son hoy en día, y se conviertan de verdad en instrumentos de compensación a las personas afectadas con la implementación de estos proyectos; no puede ser por ejemplo, que la construcción de líneas de transmisión nacional o gasoductos, sean obstaculizados por Comunidades que no son afectadas por el proyecto, pero que requieren un pago económico para dejar de protestar e impedir el avance de la infraestructura.Protestas quimbo

Criticar es fácil; criticar con algún criterio e investigación es difícil; desafortunadamente, la inmediatez de las noticias lleva a la mayoría d e los periodistas al primer tipo de críticas.

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